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Promociones Legarzia, 90
Tolosa, 75
Parciales: 27-21, 22-8, 14-29, 27-17
Raúl Corvo (5), Diego Ojer (9), David Cía (10), Javier Boneta (29), Carlos Corvo (21) -cinco inicial- Gonzalo Soto (-), Javier Labayru (-), Mario Aramendía (11),
Rubén Juániz (5), Jakue López (-) y Ricardo Miguel (-).
¡Por fin una victoria! Y no podía ser más oportuna. Tal y como está la clasificación en el grupo de descenso, es vital no fallar en casa. Con este triunfo salimos de
los puestos de descenso, aunque la cosa sigue estando complicada, pues sólo un puntito nos separa de los equipos que bajan.
Afrontamos el encuentro con una ausencia: Jordi Morella, que se tuvo que quedar en Arandigoyen, preparando el pedazo de concierto que ofreció ante sus paisanos la noche del
Sábado. Aún no sabemos si él y sus amiguetes punkies acabaron en el pilón, o si los declararon personas non gratas en todo el Valle de Yerri, después de berrear sus nueve
temazos desde la plaza del pueblo.
En la primera parte fuimos muy superiores al Tolosa. Su defensa individual nos resultó muy cómoda de atacar; en cambio, nuestra zona 3-2 se les atragantó de mala
manera -sobre todo en el segundo cuarto-. Nos fuimos al descanso con una montonera de puntos de ventaja (49-29), y con el partido, en teoría, casi resuelto.
Pues eso: casi. El tercer cuarto fue nefasto. A punto estuvimos de dilapidar el colchón obtenido en la primera parte. Cambiaron su defensa a zona, y se nos hizo la picha un
lío. ¡Y eso que estuvimos preparando toda la semana cómo atacarla! Pues nada, tuvimos siete u ocho minutos en los que no sabíamos ni donde estábamos. Los tolosarras, muy
entonados en ataque -en parte gracias a nosotros-, se llegaron a poner a cuatro puntos.
Menos mal que no se nos fue la olla del todo, y pudimos sobreponernos al chaparrón. En el último cuarto, logramos aumentar la diferencia hasta los quince puntos, que pueden
resultar vitales, ya que esto tiene da la pinta de resolverse mediante basketaverages.
A destacar:
- Mi puntualidad británica a la hora de publicar las crónicas.
- Volvimos a ganar en casa. Si podemos rascar algo en alguno de los tres partidos que nos quedan fuera, habremos dado un paso de gigante para mantenernos un año más en la
categoría. Veremos qué pasa la semana que viene en Vitoria.
Para olvidar:
- La nariz de Fofito que se le quedó a Carlos Corvo, después de recibir un regalito visitante.
- No puede ser que nos cueste un cuarto entero adaptarnos a una defensa rival, y menos sabiendo de antemano que nos iban a defender así. Creo que no es tan dificil aprenderse un jodido movimiento.
d.c.
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